viernes, 10 de junio de 2011

Mi Sevilla de siempre

viva el sevilla

Algunos dicen que recordemos de donde provenimos.

Muchos afirman que no tenemos memoria.

Que no sabemos quiénes somos, que hemos olvidado de dónde venimos y que por eso no tenemos ni idea de a dónde vamos.

¡Que hace dos días estabais en segunda y a un solo título de distancia! He llegado a escuchar.

¡Que poca de memoria!

La nuestra no, me refiero a la de ellos.

A esa memoria selectiva capaz de recordar y propagar hechos que nunca ocurrieron, mientras se silencian consumadas verdades.

El sevillismo es dicifil de explicar...

 

El sevillismo tiene una manera especial de amar sus colores.

Es una pasión desmedida, exagerada.

Tan enorme y fogosa que es incontrolable.

Se mueve a golpes de corazón.

Sus pasos, sus palabras y actos, en realidad son latidos.

Suaves latidos de arrullo diastólicos unas veces.

Cañonazos sistólicos que derriban murallas en otras.

Es una pasión Hasta la muerte, que no Manque pierda.

En la victoria compartimos el clímax y nos besamos sin parar.

Yo con labios, tú en escudo.

Yo con manos, tu bandera.

Yo con lágrimas, tu bufanda en que las enjuga y extiende por las calles cuando vuelves a girar.

Palmas y pitos.

Ánimo y crítica.

Amor y ofensa.

Todo y nada.

Y esto es así, precisamente, porque sabemos.

Lo que el sevillismo tiene, muchas veces sin darse cuenta, es un exceso de memoria.

Una memoria heredada y compartida.

En la mayoría de los casos una memoria no vivida.

Una herencia cuasigenética.

Hoy me recuerdo siendo un crío, escuchar a mi abuelo hablar de Dieguez y Campanal, de Arza y de Valero, de partidos épicos luchando por la liga…

Yo, apenas sin escuchar le interrumpía diciendo: “Si abuelo, que si, ¡¡pero si hoy ganamos nos ponemos a dos puntos de la UEFA!!

Entonces no comprendía lo que ahora entiendo.

El sevillismo sabe, aunque incomprensiblemente a veces no se dé cuenta, que su equipo ES UN GRANDE DE ESPAÑA.

El sevillismo sabe que solo circunstancialmente, aunque la circunstancia pueda durar 40 años, hemos tenido que tirar de nuestro pesado escudo, llegándolo a arrastrar para nuestra desgracia por lugares que nunca debió conocer.

El sevillismo sabe que desde nuestro nacimiento, al comienzo de todo, fuimos el ejemplo a seguir.

El sevillismo sabe, y si no lo recuerda aquí les guardamos la memoria, que fuimos el ETERNO CAMPEÓN DE ANDALUCÍA.

El sevillismo sabe quién era el decano del fútbol del Guadalquivir.

El sevillismo sabe quién inventó el arte y la filigrana para alcanzar la victoria a través del espectáculo. Es decir, la ESCUELA SEVILLISTA.

El sevillismo sabe quién fabricaba campeones amateur aspirar al máximo título nacional.

El sevillismo sabe la crisis que sufrimos en los sesenta.

El sevillismo sabe que nadie, nunca nos regaló nada para afrontarlo.

El sevillismo sabe que siempre tuvimos que pelear solos por cada hoja de nuestros laureles.

Por eso el sevillismo SABE QUIENES SOMOS.

Por eso el sevillismo SABE DE DONDE VENIMOS.

Por eso el sevillismo sabe a DONDE QUEREMOS IR.

Y si hay sevillismo que aún no lo sabe, aquí estamos los demás para recordárselo.

 

PD: Para ilustrarlo mejor os dejo una imagen, pues suele decirse que una vale más que mil palabras, un gráfico las clasificaciones ligueras obtenidas por el Sevilla a lo largo de su Historia. Obviamos por tanto nuestros primeros años de supremacía en la Regional Sur, aunque no debemos olvidarla.

tendencia

En el gráfico liguero podemos observar claramente como hasta los años sesenta vivimos lo que podríamos denominar 1º época dorada del Sevilla (es decir, MI SEVILLA DE SIEMPRE), que vino seguida de un periodo gris de deudas por construir nuestro estadio, de crisis, descensos, mediocridad…y una tercera etapa, que podríamos llamar 2º época dorada que comenzamos a disfrutar con el nuevo milenio (es decir, MI SEVILLA DE SIEMPRE).

 

Disfruten sevillistas.

Nuestro Sevilla de siempre ha vuelto.

Que no se nos vuelva a escapar.

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